Nat.art

Ring Ring. 02/21/2011
 
(Ring ring)

—¿Sí?
—¿Está Juan?
—No.
—¿Y dónde está?
—No sé.
—¿Cómo que no sé?
—Pues que aquí no hay ningún Juan.
—¿Y tú quién eres?
—Yo, Harry. ¿Y tú?
—Yo Felipe.
—Encantado. ¿Oye, no está durando demasiado esta conversación?
—Sí.
—Adiós.
—Adiós.

(Ring ring)

—¿Sí?
—¿Está Juan?
—Un momento, voy a ver.
—Vale.

30 segundos de espera.

—¿Felipe?
—¿Qué?
—Que no está.
—¿Harry?
—Sí.
—¿Pero dónde estoy llamando?
—A mi casa.
—¿Y qué número tienes?
—El que has marcado dos veces seguidas.
—¿El 975 71 88 69?
—Correcto.
—No puede ser.
—¿No?
—No.
—¡No jodas, Felipe! ¡A ver si es que me he equivocado yo de casa!
—Pues podría ser.
—No, si ya decía yo que mi mujer estaba algo cambiada… Felipe, ¿cómo se llama la mujer de Juan?
—Federica.
—¿Federica? ¿En serio?
—Sí.
—A ver, un momento.

Pongo a Felipe a la espera y llamo a Federica.

—¿Federica?
—¿Qué?
—¿Dónde estás?
—En la cocina.
—Pero qué dices, si eso es el baño.

Sale Federica de la cocina.

—¿Y tú quién eres?
—Ya estamos otra vez… Harry, coño, Harry!
—¿Y dónde está Juan?
—Eso me gustaría saber a mi… y a Felipe!

Vuelvo con Felipe.

—¿Felipe?
—¿Sí?
—¿Está Juan?
—¿Qué?
—Es broma. Oye, tenías razón, soy yo que estoy en otra casa.
—¿Ves?
—Te cuelgo que quiero llamar a mi casa a ver dónde está.

Cuelgo y llamo a mi casa.

—¿Sí? —responde alguien, un hombre.
—¿Quién eres? —pregunto.
—¿Yo? ¿Y tú quién eres?
—He preguntado yo antes.
—Ya, pero eres tú quien llama.
—Valeeee… Yo soy Harry.
—No conozco a ningún Harry.
—Yo tampoco, es un nombre poco corriente.
—Sí…
—¿Y tú quién eres?
—Juan.
—¡Hombre Juan!
—¿Me conoces?
—No, pero conozco a tu mujer.
—¿Qué?
—Ah, y Felipe te anda buscando.
—¿Y qué quiere?
—¿Y yo qué sé?
—Pregúntaselo.
—Es que no tengo su número.
—Ya volverá a llamar.
—Oye Juan, ¿no estarás en mi casa?
—¿En tu casa?
—Yo estoy en la tuya con tu mujer.
—¿Y qué haces en mi puta casa?
—No sé, me habré equivocado. Creo que tu también.
—No me digas… ahora ya sé por qué antes he ido a mear y he acabado en la cocina.
—Exacto.
—Oye Harry, he meado en la pica, no te importará…

(Fuente: networkedblogs.com)

 
 
Este fin de semana retraté (y practiqué!) una actividad diferente y poco costosa: El tiro con arco.

Yo iba equipada con mi cámara, varios objetivos y, muy importante, un paraguas de tipo softbox montado sobre el trípode y el flash comandado a distancia con los triggers V4.

La sesión fue tomada al aire libre, y hacía un buen día: mucho  sol.

El tiro con arco es un deporte que se tiene que practicar de espaldas al sol, como es lógico para no tener que apuntar a una diana a contraluz, por lo que tenía el problema de que el sujeto estaba a contraluz. 

Instalé mi trípode con el flash y el paraguas-softbox cerca del sujeto por la parte más sombría, pero suficientemente lejos como para no molestar.

Toda la sincronización la hice a mano.  

En tema ópticas usé mucho mi 35mm querido y el 105. 

Al fotografiar un deporte así hay un riesgo, aunque mínimo de ponerte en el lugar equivocado en el momento equivocado y salir herido, o de estorbar sobretodo a los participantes, así que el 105 lo usé, desde lejos para conseguir planos más cerrados con una profundidad de campo más intensa y el 35 para cuando podía acercarme más al sujeto.

La sesión pasó bien, fue divertido y algo diferente de lo que suelo hacer.


Podeis ver una selección de las imágenes aquí.
 
 
Por Juan Carlos Moreno Cabrera